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Interesantes experimentos sobre la intención
Interesantes experimentos sobre la intención

Interesantes experimentos sobre la intención

En el mundo se realizan interesantes experimentos relacionados con la capacidad de influir sobre sucesos aleatorios por parte de las personas y otros seres vivos.

En el libro “El experimento de la intención” se menciona a dos investigadores reconocidos de la Universidad de Princeton en los Estados Unidos. Uno era el decano de la Facultad de Ingeniería, Robert Jahn y otra la directora del Laboratorio de Investigaciones Anómalas, de la misma universidad. Ambos desarrollaron un riguroso y bastante sofisticado programa que recogió datos durante un periodo de 25 años. Se pretendió comprobar si era posible demostrar una influencia mental que alterara los resultados esperados matemáticamente en generadores electrónicos de sucesos aleatorios. Dado que la actividad de los dispositivos producía resultados A o resultados B, se esperaba que las cifras mostrasen datos equivalentes aproximadamente al 50 % de las veces en cada sentido.

Se pidió a voluntarios que se sentaran frente al ordenador donde estaban conectados los generadores aleatorios y tratasen de influir para que se produjese el resultado A o el B con más frecuencia. Después de 2,5 millones de pruebas, se dedujo que la intención humana mostraba una influencia medible sobre los dispositivos. 68 investigadores independientes realizaron pruebas similares con resultados que corroboraron conclusiones parecidas. La mente parece ejercer impacto sobre los circuitos cuando se establecen intenciones claras para un desenlace determinado.

En el libro “Spiritual Healing”, el investigador D. Benor menciona con gran detalle otros experimentos donde se evidencia que la intención humana puede afectar a una enorme variedad de seres vivos como bacterias, hongos, algas, insectos, pollos, ratones, perros y gatos, entre otros. En los humanos, también se realizaron experimentos en los que hay demostraciones de que la intención puede afectar a procesos biológicos que, en apariencia, son autónomos. Se mencionan ejemplos relacionados con los latidos del corazón, procesos cerebrales, circulatorios, o de recuperación más rápida de dolencias y enfermedades.

Por otra parte, Wiliam Braud, de la Mind Science Foundation realizó experimentos controlados sobre cómo un individuo podía, mediante concentración e imágenes mentales, afectar al sistema nervioso autónomo de otro. También la dirección que grupos de peces seguían en el agua o la descomposición celular en determinados tejidos vivos.

La acumulación de pruebas y experiencias, como las que se han mencionado (además de muchas otras), sugiere que la mente podría estar intrínsecamente entrelazada con la materia, teniendo la capacidad de influirla no solo a través de acciones físicas, sino incluso por el mero proceso de concebir un pensamiento que la condicione.